LOS LUJOS DE LA CIENCIA

@MPazOyarzún, 08 oct 2015

Los lujos de la ciencia

El Dr. Jorge Farías, es el mejor papá del mundo. Al menos así lo afirman las dedicatorias de los dibujos infantiles que adornan la pared de su oficina. Si los pergaminos infantiles ya logran que el visitante se forme una muy buena impresión del profesor; la decena de trofeos de golf sobre los estantes, la refuerza. El resto corre por cuenta del propio académico, ya que su sencillez y buen humor, terminan de completar la figura.

Pero además, también es profesor asociado del Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UFRO, bioquímico, Doctor en Biotecnología, miembro de varias sociedades científicas y coordinador ejecutivo del programa Explora Conicyt. Al igual que sus colegas, reparte su tiempo entre la academia de pre y posgrado y sus propios proyectos de investigación.

Uno de sus proyectos tiene gran importancia para la industria farmacéutica y la terapia oncológica. Se trata de una investigación internacional, financiada principalmente por la Universidad de Sao Paulo, y que cuenta con la participación de universidades de Inglaterra, Portugal e Italia, además del grupo de biología molecular de la UFRO.

El proyecto surgió a raíz de la crisis de stock de la L-Asparaginasa, enzima que se utiliza para el tratamiento de la Leucemia Linfocítica Aguda (LLA). El laboratorio que fabricaba el medicamento cesó su producción y hoy es difícil conseguirla, principalmente en los países de Latinoamérica. La contingencia hizo que el gobierno de Brasil tomara cartas en el asunto y decidiera financiar un proyecto para desarrollar y producir el medicamento en su propio país.

En palabras de Farías, este tipo de convenios potencia la calidad docente y el desarrollo humano avanzado. “Es necesario tener una industria de desarrollo farmacéutica que en este momento no la tenemos” argumenta el investigador.

Particularmente el grupo del Dr. Farías se enfoca en la fase de ingeniería genética de la producción de la enzima. ¿Qué significa esto? En pocas palabras, luego de que se encuentra una especie de hongo o bacteria que fabrica en forma natural la enzima, la labor de la ingeniería genética es identificar al gen responsable de su producción para “clonarlo” e insertarlo en el ADN de bacterias utilizadas usualmente en el laboratorio, como la Eschiricha coli, por ejemplo. De esta manera se obtiene una proteína recombinante (la enzima es una proteína) que puede ser producida a gran escala.

No sólo eso, también utilizarán técnicas de nanotecnología para “mejorar” la enzima. La idea es eliminar los característicos efectos secundarios del tratamiento: caída del cabello, vómitos y dolor. Estos efectos se producen porque el cuerpo del paciente reconoce como un elemento extraño a la enzima, entonces lo que buscan los investigadores es producir una enzima recubierta, a manera de camuflaje, de tal manera que no active la respuesta de rechazo en el paciente.

La energía de Farías alcanza para la ejecución de otros proyectos de envergadura, como por ejemplo, el diseño de una proteína recombinante que al ser ingerida actuaría como anticuerpo contra el LDL o colesterol “malo” y lo sacaría del sistema circulatorio para su eliminación por la orina.  O el estudio del efecto de los bajos niveles de oxígeno sobre los tejidos de las personas que trabajan en forma intermitente a grandes alturas, 4000 m sobre el nivel del mar, como los mineros y personal del observatorio ALMA, por ejemplo. Este último es un tema en el cual se disponíp0-a de poca información, y por el cual se ha situado como referente a nivel internacional.

El lujo de Chile

Es que para él la ciencia es el hito por donde comienza el desarrollo de un país. “Un país que no genera conocimiento es un país muerto”. Para Farías, lo importante es generar el recurso humano que sea capaz de dar solución a los problemas. Toma como ejemplo a Israel, con menos años de vida que Chile, pero donde desde el comienzo se hizo una fuerte apuesta por el desarrollo de la ciencia básica.  La ciencia y el método científico de deben enseñar desde los primeros años de formación, “y no para formar científicos, sino para desarrollar profesionales que sean capaces de resolver problemas complejos” afirma Farías. Agrega que “cuando la gente vea una apuesta en valor por la ciencia, también va a haber una apuesta por la educación”. Chile no se puede dar el lujo de no invertir en ciencia, concluye.

No sólo se debería invertir más en ciencia sino que debería ser más dinámico, a juicio del académico, claro porque es un contrasentido presentar un proyecto de innovación que es aprobado hasta un año después…cuando ya no es innovación.

Una universidad que se mantiene de elite en la investigación genera conocimientos y forma, porque los académicos van a transmitir experiencia y rigurosidad científica y eso sirve para solucionar problemas complejos, dice el investigador. “Y eso es algo a lo que los estudiantes de repente no le toman el peso, no tienen noción de lo que significa la investigación para la universidad” reflexiona, porque el hecho de ser publicado en estas revistas, implica una revisión y reconocimiento por pares internacionales.

Le pregunto qué es lo que más le gusta de lo que hace “que no hay límites, que el aprendizaje es constante; encontrar algo nuevo motiva y es contagioso para el grupo, para los estudiantes. A veces se encuentra un dato interesante y se grita como un gol de Chile !”  responde y se ríe. “Me pagan por hacer lo que me gusta. Es divertido”.

By | 2017-03-01T11:29:41+00:00 8 octubre , 2015|Categories: IDEAlab|0 Comments

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